Toda colección comienza con una emoción.
Mucho antes de los bocetos, las piedras, los engastes, la fotografía, el empaque o las piezas terminadas, existe un sentimiento que buscamos convertir en algo tangible. Con HALO, esa emoción fue el amor que permanece: la sensación de llevar a alguien contigo, incluso cuando ya no puedes abrazarlo. Era el recuerdo, la protección, la luz, el dolor, la gratitud y la esperanza, coexistiendo en perfecta armonía.
Desde el primer momento supe que HALO tenía que ser diferente. Quería que fuera una colección hermosa, pero, sobre todo, que tuviera un significado. Cada detalle debía fortalecer la historia que quería contar: desde las formas y las piedras hasta la locación, la iluminación, la música y la manera en que, finalmente, presentaríamos HALO al mundo.
Las alas se convirtieron muy pronto en uno de los símbolos más importantes de todo el proceso creativo.
Las alas pueden representar protección, libertad, guía, fortaleza y esa reconfortante sensación de que alguien a quien amamos sigue cerca de nosotros. También pueden simbolizar a quienes nos ayudaron a levantarnos, nos cuidaron y dejaron una huella que continúa acompañándonos. Lo que más me gustaba de las alas era que transmitían una sensación celestial y profundamente emotiva, sin imponer un único significado. Cada persona podía mirarlas y descubrir en ellas su propia historia.
Eso era muy importante para mí. Queríamos crear símbolos llenos de significado, pero nunca decirle a nadie qué debía representar su joya. Cada pieza debía dejar espacio para que cada persona encontrara su propia interpretación. Para alguien, podía representar a una abuela que ya no está. Para otra persona, a un amigo, un padre, un hijo, una mascota querida o alguien que sigue siendo una luz en su vida.
Las piedras también fueron elegidas para transmitir una sensación de luz. Quería que toda la colección reflejara suavidad y luminosidad, con detalles que parecieran irradiar luz en lugar de simplemente brillar. Siempre me ha parecido fascinante la forma en que una piedra es capaz de capturar hasta el destello más sutil. Me hacía pensar en los recuerdos. Hay momentos en los que llegan con toda claridad. Y otros en los que aparecen silenciosamente, a través de una canción, un aroma familiar, un lugar o un instante que, de pronto, nos hace sentir que alguien vuelve a estar cerca.
HALO nace del reconocimiento de que la pérdida puede ser profundamente dolorosa, pero no habla únicamente de la ausencia. También celebra la luz que las personas dejan en nuestras vidas: las enseñanzas, las risas, las tradiciones, la fortaleza y el amor que permanece. Quería que las joyas reflejaran ese equilibrio a través de elementos celestiales, piedras luminosas, siluetas elegantes y detalles que transmitieran fuerza y delicadeza al mismo tiempo.
Cuando llegó el momento de dar vida a HALO a través de las imágenes, supe que España era el lugar perfecto. Sus paisajes montañosos, los cielos abiertos y esa luz tan especial envolvían cada escena con un resplandor casi etéreo. Había una serenidad y una inmensidad en aquel paisaje que reflejaban a la perfección la esencia de HALO. Las montañas transmitían fortaleza y permanencia. La luz aportaba la delicadeza necesaria para que cada joya pareciera brillar desde su interior.
El escenario nunca le robó protagonismo a la colección. La ayudó a contar su historia.
Hubo momentos durante la sesión fotográfica en los que la luz recorría las montañas y todo parecía alinearse exactamente como lo habíamos imaginado. El paisaje transmitía paz, fortaleza y emoción sin necesidad de exagerar. Era como estar en un lugar suspendido entre la tierra y el cielo. Y esa sensación reflejaba a la perfección el espíritu de una colección dedicada a las personas que llevamos siempre con nosotros y al amor que permanece más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.
La música también desempeñó un papel fundamental para dar vida al universo de HALO. Para la presentación en el escenario durante Fizztopia elegimos "Ghost", de Demi Lovato. Era la canción perfecta para acompañar esta colección. Transmitía esa mezcla de añoranza, amor y conexión que permanece incluso cuando alguien ya no está físicamente con nosotros.
Cuando la música comenzó a sonar y las imágenes, las joyas y la historia se unieron sobre el escenario, vivimos uno de esos momentos difíciles de explicar con palabras. La canción dejó de ser un simple acompañamiento. Se convirtió en parte de la historia. Le dio voz a emociones que muchas veces llevamos dentro, pero que no siempre sabemos cómo expresar.
La presentación de HALO no tenía como único propósito revelar una nueva colección. Queríamos crear un momento de pausa. Un momento para recordar. Para reflexionar. Para pensar en esa persona que forma parte de nuestro propio HALO. Sabía que muchas de las personas presentes conectarían la colección con alguien a quien extrañaban profundamente, y quería que cada instante de la presentación honrara ese sentimiento con la delicadeza que merecía. La música fue esencial para crear ese espacio.
Cada decisión detrás de HALO tuvo un propósito. Las alas nunca fueron solo un elemento decorativo, y las piedras no fueron elegidas únicamente por su belleza. Las montañas, la luz, la música, el estilismo y las imágenes se eligieron cuidadosamente para dar vida al significado más profundo de la colección.
Esa es una de las partes que más disfruto del proceso creativo. Todo comienza con una idea. Con una emoción. Y, poco a poco, esa emoción empieza a convertirse en un mundo. Los bocetos se transforman en joyas. Las piedras adquieren un significado. Un lugar aporta atmósfera. La música encuentra su voz. Y, al final, todas esas decisiones se unen para crear algo que las personas pueden llevar consigo, compartir y convertir en parte de su propia historia.
HALO nació de nuestra visión, pero no estará verdaderamente completa hasta que cada pieza encuentre a la persona que le dé su propio significado. Algunas piezas se llevarán en memoria de alguien profundamente querido. Otras rendirán homenaje a quienes siguen acompañándonos, inspirándonos y guiándonos cada día. Algunas se convertirán en regalos entre familiares y amigos. Otras marcarán un nuevo comienzo, un camino recorrido o la fortaleza que hizo falta para seguir adelante.
Eso es lo que hace tan especiales a las joyas con significado. Nosotros creamos el diseño. Pero quien la lleva...Es quien realmente escribe la historia.
Porque cada HALO tiene una historia. Y estoy deseando conocer la tuya.